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FUNDAMENTACIÓN
La presente propuesta se sustenta en discusiones que hemos tenido como colectivo
docente, a raíz de diferentes preocupaciones surgidas en relación
a la formación de los futuros profesionales de Trabajo Social.
Durante el año 2002 se fueron abordando ejes de análisis de
manera discontinua para dar lugar en el año 2003, a una propuesta más
sistemática de articulación entre las asignaturas Intervención
profesional y vida cotidiana e Intervención profesional e Institucionalidad
Social, teniendo en cuenta la reforma del plan de estudios del año
2001.
Uno de los aspectos que contribuyó a la articulación fue la
idea de trabajar con la modalidad de temáticas, para posibilitar que
el docente -que cuenta con trayectoria y formación en las mismas- pueda
aportar al aprendizaje del alumno acercándole herramientas teóricas
y metodológicas más precisas.
El planteo se centra en el aprendizaje de la intervención profesional.
Se trata de enseñar y aprender modos de construir el quehacer profesional,
desde una temática, de manera que luego éste sea transferible
a otras situaciones y temáticas.
Por ello, el trabajo por temáticas es una modalidad pedagógica
en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la intervención profesional,
que no implica una especialización, sino que permite articular proyectos
de trabajo insertos en la comunidad y responder de esta manera a un responsabilidad
fundamental de la Universidad como es la extensión.
Proponer una articulación entre ambos cursos implicó una serie
de discusiones teóricas y políticas en orden a precisar nuestras
búsquedas y desafíos.
Hoy nos encontramos en un momento histórico en el que se han producido
crisis profundas en las sociedades generando una verdadera "mutación
civilizatoria".
Esto implica reflexionar acerca de que el ejercicio profesional no puede ser
comprendido por fuera de estos cambios, sino que justamente su campo y formas
de intervención deben ser repensados en orden a comprender la lógica
de estas transformaciones( políticas, económicas, sociales,
culturales) que a su vez modifican y condicionan los escenarios y ámbitos
de inserción profesional.
Repensar estos espacios conlleva analizar cual es el lugar que se ha venido
ocupando desde la profesión de Trabajo Social en relación al
Estado y la sociedad y cual es el que se quiere tener, situándonos
críticamente frente a la realidad social e intentando encontrar alternativas
de acción más adecuadas. Esto supone pensar a la intervención
profesional desde su propio devenir histórico a fin de considerar las
rupturas y continuidades que la misma ha guardado en torno a las políticas
sociales y su relación con la construcción de conocimiento.
Hablar de Trabajo Social hoy, implica entre otras cosas, poder realizar una
problematización de su conformación histórica en los
distintos campos de intervención profesional. Para esto es fundamental
que en los procesos de aprendizaje tanto alumnos como docentes, puedan desandar
las distintas formas de institucionalidad social que se expresaron en cada
contexto pero a partir de un centramiento en el actual, acompañando
estos procesos desde una lectura critica acerca de las condiciones que presentan
las instituciones del Estado neoliberal y sus limitaciones para la intervención
profesional.
Pensamos la intervención desde un horizonte que pretende la comprensión
compleja de lo social, alejándonos de posiciones meramente instrumentales,
sino que la misma implica incorporar la capacidad crítica, los aportes
de la teoría social, la interdisciplinariedad, las interrelaciones
entre actores, procesos, momentos.
Esto plantea la necesidad de superar una formación técnico-instrumental,
que implica trabajar la relación teoría-práctica, relación
intervención-investigación como constitutivas de la intervención,
lograr mediaciones entre interpretación e intervención (MATUS.
1999) y fortalecer la dimensión ético-política.
Uno de los temas que más interesaba precisar desde la tarea docente
es como contribuir a la producción de conocimientos en trabajo social
vinculando investigación con intervención. En la reforma del
plan de estudios se sostiene que es necesario revisar el perfil profesional
"ante las transformaciones que en la sociedad se van dando, las profesiones
deben replantearse sus matrices teóricas, métodos y técnicas,
para dar respuestas coherentes - desde una perspectiva emancipadora en nuestro
caso- a esos cambios".
Existen diversos caminos de opción frente a esto: un enfoque tecnocrático,
que pone el énfasis en el afuera de la disciplina a partir de responder
a lo que se demanda y, consecuentemente, encuentra la respuesta en el andarivel
de la técnica, las respuestas acríticas frente a lo que acontece,
y otro enfoque que trabaja por la construcción disciplinar, en el que
la formación está teóricamente sustentada y otorga herramientas
para la investigación, comprensión y desarrollo de estrategias
de Intervención acordes.
"Se trata de repensar desde Trabajo Social el campo de lo social, su
especificidad ante la conflictividad de los procesos sociales, los problemas
a los que se deben dar respuestas, en el orden de su comprensión y
propuestas de acción. Vale, a partir de aquí, repensar los espacios
de inserción profesional, tanto los tradicionales como los que se han
dado en llamar nuevos". (GRASSI. 1995)
Este perfil supone trabajar construyendo una razón crítico/transformadora
asumiendo un carácter político, ideológico de la intervención
profesional. La complejidad de las problemáticas sociales requiere
que el trabajador social pueda ejercitar formas de mirar e interpretar que
den cuenta de la realidad; para ello se hace necesario instrumentar al alumno
con herramientas básicas que permitan desarrollar procesos que integren
investigación - intervención. La mejor forma de aprender el
"oficio" es haciendo el mismo, ya que esto implica ir trabajando
en su desarrollo los problemas teóricos, metodológicos, políticos
y técnicos que implica el ejercicio profesional.
"De ahí que la investigación (producción de conocimiento)
para el trabajo social no es sólo una herramienta en el proceso de
intervención, sino que se inscribe en la posibilidad misma de constituir
la práctica profesional. Por eso, la problematización de situaciones
que no conducen de manera inmediata a un diagnóstico para la acción,
no sólo no están vedadas a los trabajadores sociales sino que
constituyen una apuesta estratégica en dirección a sustentar
una práctica crítica." (GRASSI. 1995)
La necesidad de atender de manera rigurosa las diferentes manifestaciones
de la cuestión social, implica no solo observar las situaciones de
opresión, injusticia, desigualdad, discriminaciones en la que están
incluidos sujetos concretos de carne y hueso sino poder construir estrategias
de conjunto en todos los niveles de las relaciones sociales y en las diversas
dimensiones de la vida: familia, grupos, organizaciones institucionales, comunidades.
El aprendizaje de la intervención supone un saber hacer, es "poner
en acto la teoría", por lo tanto las diversas interacciones que
se desarrollan en la asignatura: trabajo en aula, en terreno, talleres, articulaciones
interdisciplinarias, trabajo autónomo del alumno hacen al proceso de
formación.
Ese saber hacer implica dimensiones: teóricas, valóricas, metodológicas
e instrumentales, por lo tanto todo esto debe estar presente en el momento
de enseñar.
En este desarrollo el alumno va aprendiendo a articular diversos mecanismos
de conocimiento y acción. No es un proceso lineal, previamente pautado
y que debemos cumplir sino que implica una articulación de abordajes,
de escenarios, de redes, teniendo en cuenta la diversidad y la plasticidad
que supone hoy la formación profesional. No se puede poner el centro
en una sola cosa, sino que supone planos que se van integrando, aunque en
algunos momentos uno tenga más prioridad que otro.
Que al interior de este proceso se articulen formas diagnósticas, o
trabajos investigativos, realización de textos escritos, es fundamental
pero que esto no implique necesariamente una secuencia lógica de realización.
En función de estos argumentos una de las formas que se encuentra desde
el equipo docente es trabajar el aprendizaje de la intervención profesional
a partir de núcleos temáticos centrales donde se visualicen
los problemas que hoy presenta la cuestión social: pobreza, vulnerabilidad,
desocupación, salud, familia; y faciliten espacios de inserción
que permitan la construcción de proyectos de trabajo en diferentes
escenarios, tensionando lo micro-macro social.
Caracterización de la propuesta.
La propuesta se caracteriza por guardar una línea de continuidad e
integralidad en la propia formación del alumno, a partir del compromiso
asumido con los diferentes actores involucrados en el aprendizaje. Esto guarda
un correlato con la concepción del proceso de intervención,
previamente fundamentada que posibilita realizar una ruptura con el modelo
tradicional de enseñar la intervención profesional.
Se busca captar la singularidad en la complejidad, no mirar una cosa primero
y después otra, una mirada que focalice en distintos y simultáneos
lugares, actores, dinámicas, procesos, etc.
A fin de garantizar esta modalidad de trabajo, los docentes se comprometen
en la elaboración de proyectos de trabajo (que pueden incluir a cátedras,
proyectos de extensión e investigación, organizaciones institucionales)
que guarden permanencia en el tiempo. Los proyectos contienen una perspectiva
inter o transdisciplinaria.
· La continuidad implica comprometerse con una temática y un
grupo en un proceso encadenado de incorporación de alumnos que van
ingresando a los últimos años de su carrera de grado y que les
posibilita visualizar un proceso menos fragmentado de la intervención
profesional.
· Esto permite consolidar procesos de intervención, áreas
temáticas, espacios de trabajo intentando construir estrategias que
articulen instancias de docencia, extensión e investigación.
Se propone trabajar pensando en propuestas integrales que involucren a diferentes
sectores sociales: ONGs, organizaciones del Estado y movimientos sociales.
· Los lugares de inserción se seleccionan identificando espacios
donde puedan expresarse transversalmente aquellos problemas que hoy se constituyen
en manifestaciones de la cuestión social: pobreza, vulnerabilidad,
desocupación, salud, familia, así como la construcción
de estos espacios, proyectos de trabajo en diferentes escenarios, tensionando
lo micro-macro social.
· Resignificar los lugares tradicionales de inserción profesional
es, entre otros aspectos, jugar con esta relación entre lo "existente"
en el campo de las organizaciones estatales y los procesos instituyentes.
· Las transformaciones contextuales referidas previamente convocan
a abrir nuevos espacios institucionales más allá del tradicional,
conformado por las organizaciones institucionales estatales, las que se incluyen
configurando redes interesectoriales e interinstitucionales.
Facultad de Trabajo Social
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